¿Qué necesita realmente el alumno?

Ocho preguntas, poco más de un minuto. Al final verás qué tipo de refuerzo encaja, con cuántas sesiones y por qué sale ese resultado y no otro.

Es la misma lógica que aplicamos en la valoración inicial. No sustituye a la prueba escrita, pero acierta más de lo que parece.

Diagnóstico académico

8 preguntas · 1–2 min

Nada de lo que respondas sale de tu navegador. Sólo se envía si al final pulsas el botón de WhatsApp, y verás el mensaje antes.

Los cuatro resultados posibles.

No hay más. Casi todos los casos que llegan a una academia de refuerzo caben en uno de estos cuatro, o en una mezcla de dos.

01

Lo más frecuente

Refuerzo de base

Faltan contenidos de cursos anteriores. Cada tema nuevo cuesta el doble y el esfuerzo no se traduce en nota. Se recupera en paralelo al temario, sin parar el ritmo de clase.

02

El más invisible

Método y organización

El alumno sabe más de lo que la nota refleja. Hay horas de estudio, pero sin dirección. Antes de añadir más horas hay que decidir qué se hace en cada una.

03

El más frustrante

Práctica y examen

En casa sale y en el aula no. Entender un tema y resolverlo con reloj son habilidades distintas: se entrena con problemas tipo, tiempos reales y corrección con criterio de examinador.

04

El más delicado

Refuerzo intensivo

Queda poco margen. No se puede repasar todo, así que se elige lo que más puntúa y lo que más se repite. Es una decisión deliberada, no un atajo.

El diagnóstico orienta. La prueba confirma.

La valoración inicial añade lo que una web no puede hacer: una prueba escrita de veinte minutos y una conversación con el alumno. Son 45 minutos y no cuesta nada.

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